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Categoria: Iglesia Reformados y reformadas reflexionan sobre este tema que desafía a las comunidades a recrear su sentido de misión y servicio de la espiritualidad evangélica. La Prof. Laura D'Angiola, docente, miembro de la Iglesia Metodista en Argentina, comenzó preguntándose y preguntando a los presentes: "¿Dónde termina la espiritualidad y empieza la misión?"
"No hay límites. Vivir en el Espíritu, por el Espíritu y con el Espíritu es reconocer al Espíritu sobre nosotros y nosotras." Jesús, en el evangelio de Lucas, dijo: "El Espíritu del Señor está sobre mi, porque me ha consagrado para..." "Y, de acuerdo al modelo de Jesús, nosotros seremos personas espirituales en misión cuando anunciamos buenas nuevas a los pobres, cuando liberamos a los cautivos, cuando ayudamos a ver y abrimos nuestros propios ojos, cuando levantamos a los caídos. Tal vez sea tema de discusión responder la pregunta: ¿Quiénes son los pobres? Pero no podemos olvidar cuál es la buena noticia. Que Cristo murió por todos. No por grupos selectos o por unos pocos privilegiados. Murió por todos y todas. Y que también resucitó. La muerte se acabó. La muerte del pobre se acabó." La expositora afirmó que en el tiempo que corre, hay necesidad urgente de anunciar buenas noticias. Para los presos y presas de hoy. Presos y presas del consumismo, de un orden social injusto, realidades que achican la vida y no permiten salidas, de un planeta que no estamos cuidando y que si se seguimos explotando se queda sin recursos. Presos y presas de nuestras propias tradiciones o códigos que nos resultan cómodos pero que muchas veces aprisionan y no deja compartir la buena noticia. Cautivos de prácticas eclesiásticas que cautivan y reducen a Dios a una práctica... El Espíritu de Dios nos hace vivir la misión de liberarnos y de liberar, de abrir los ojos y de abrirlos, de levantar a otros y de levantarnos. Dijo que "Jesús no viene a poner más cómoda la prisión, sino a abrirla, a liberar." Desde su condición de persona comprometida con ese evangelio liberador de Jesucristo, desafió a las iglesias a "buscar proyectos nuevos y jóvenes para que la iglesia crezca, sirva, se desarrolle, a no caer siempre en las viejas recetas. Porque Dios es un Dios de imaginación, de sorpresas, de ruptura de límites, de creación y creatividad." Cuando proclamamos y anunciamos a ese Dios, donde lo proclamamos y anunciamos, el Espíritu está con nosotros y estamos en misión. Por su parte, el pastor Heber Cardoso, de la Iglesia Metodista en Uruguay, hizo un interesantísimo raconto de su experiencia espiritual, desde la niñaz. Y cómo la vida y sus circunstancias fueron haciéndolo cauteloso y respetuoso al acercarse a este tema. "Que yo sepa, el Espíritu Santo todavía no ha sido privatizado, como tantas otras cosas en nuestra América Latina", dijo con énfasis. Y si no ha sido privatizado, nadie tiene la potestad de definir qué es la espiritualidad y quién es una persona espiritual o un grupo espiritual y, en ese sentido, quién respeta mejor la misión encomendada por Dios a su pueblo. La espiritualidad, en todo caso, dijo el pastor uruguayo, es mantenerse fiel a la manera de vivir de Jesús, que fue Dios desde el vientre de su madre, que fue Dios cuando mantenía a su madre viuda, que fue Dios trabajando con sus manos y fue Dios al ir a la cruz por amor a la humanidad. "Si hago bien las cuentas", dijo Cardoso, "Jesús fue 30 años una persona laburante y tres años, de acuerdo a los evangelios, una persona más «espiritual». ¡Y él era Dios!" La reflexión continuará durante las deliberaciones sinodales, que se extenderán hasta el domingo 3 de abril, en la ciudad de Mar del Plata (Argentina).  |