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lunes, 18 de abril de 2005 |
Las Iglesias Reformadas en Argentina somos iglesias cristianas,
firmemente arraigadas en el Evangelio de Cristo, que procuramos con el
testimonio comunitario y personal construir una sociedad más justa y
más fraterna, con espacio para todos y todas.
Somos iglesias evangélicas cuya historia se remonta a la reforma
protestante que tuvo lugar en la Europa del siglo XVI, tiempo histórico
en el que varias iglesias nacen de una crisis en el seno de la Iglesia
Católica Romana, constituyéndose en espacios para vivir la fe con
énfasis nuevos u olvidados. Las iglesias protestantes se esparcieron
con el correr de los años a diferentes países del continente europeo,
logrando constituirse en algunos de ellos como iglesias nacionales con
numerosas membresías. Por diversas razones, miembros de estas iglesias
emigraron de sus tierras en busca de otros horizontes.
Hacia fines del siglo XIX, grupos no organizados de holandeses, entre
ellos muchos reformados, llegan a Argentina, dispersándose por todo el
país. Por otra parte, otra corriente migratoria, proveniente de
Sudáfrica, se instala en el sur del país. También este grupo pertenecía
a la tradición reformada, llegada a tierras africanas de manos de
colonos holandeses. Ellos, conjuntamente, son la base de las Iglesias
Reformadas en Argentina.
Hoy somos iglesias que, concientes de nuestra tradición y herencia,
procuramos compartir un mensaje claro para los desafíos de nuestro
propio contexto.
Celebramos nuestra fe en cultos abiertos, en los que se canta, se ora,
se reconoce la acción de Dios en la vida, se lee la Biblia y se
proclama un mensaje que ayude a afirmar la fe y a renovar esperanzas y
compromisos.
Reconocemos como sacramentos al bautismo y a la Santa Cena, ambos instituidos por el mismo Jesús.
El bautismo se realiza en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, generalmente en un culto público. Nuestras iglesias bautizan
tanto niños como personas adultas. Los niños son bautizados conforme a
la fe de quienes los presentan a la comunidad de fe. De las personas
mayores se requiere una confesión previa de su fe.
La Santa Cena se celebra en el culto, con frecuencias que varían de una
vez al mes a cuatro veces al año. El pan y el fruto de la vid, símbolos
de la entrega de Cristo por amor a la humanidad, se comparten en una
mesa abierta a la que son invitados quienes reconozcan la necesidad de
Dios en sus vidas, sean o no miembros de la iglesia local.
Para acceder a la membresía de la iglesia se brinda a los candidatos y
candidatas una adecuada instrucción sobre la Palabra de Dios y la
doctrina de la iglesia, luego de lo cual se realiza la confesión
pública de fe, que habilita a las personas para el ejercicio de los
oficios eclesiásticos. Estos son: pastor/a, anciano/a y diácono o
diaconiza.
Nuestras Iglesias reconocen y enfatizan el sacerdocio universal de los
creyentes, dando mucha importancia a la tarea de todas las personas
dentro de la comunidad. Hombres y mujeres pueden acceder sin
impedimentos a los oficios eclesiásticos, siempre que sean elegidos en
una asamblea pública de la comunidad y confirmados luego por el Consejo
Eclesiástico, que es la instancia de gobierno local de la comunidad de
fe.
Las iglesias se reconocen unas a otras en el Sínodo, la Asamblea que
las núclea y en las que se resuelven temas de interés común.
Las Iglesias Reformadas en Argentina tenemos una larga vocación
ecuménica, concretada en la participación en varios organismos
ecuménicos nacionales, continentales e internacionales y en acuerdos de
cooperación con otras iglesias protestantes en el Río de la Plata.
¿Qué creemos?
Creemos en la soberanía de Dios sobre su creación y sus criaturas
Nos sostenemos en la gracia de Dios
Afirmamos la salvación por la fe
Reconocemos la centralidad de la Palabra
Proclamamos el sacerdocio de todos los/las creyentes
Nos comprometemos en el desafío de una misión integral y liberadora
Procuramos basar nuestra vida y acciones en la ética protestante
Promovemos la participación en la sociedad civil y en la transformación de la realidad
Compartimos con todas las iglesias cristianas los siguientes artículos de fe:
- Credo apostólico
- Credo Niceno-constantinopolitano
- Credo de Atanasio
Con las Iglesias Reformadas en el mundo compartimos los siguientes documentos históricos doctrinales:
- Catecismo de Heidelberg (accesible en la sección de documentos)
- Confesión Belga
- Cánones de Dordrecht
Nuestro Sínodo solicita a cada persona que va a asumir un oficio dentro
de las IRA, que pueda firmar la siguiente fórmula de unidad, como un
modo de afirmar la vocación de trabajo y testimonio común de las
Iglesias Reformadas.
«Nosotros, pastores, ancianos y diáconos de las Iglesias Reformadas en
Argentina, declaramos con nuestra firma que reconocemos las Sagradas
Escrituras como la Palabra de Dios y como la completa revelación de la
Buena Noticia de Dios en Jesucristo, y, por lo tanto, como única regla
de fe y de vida.
Prometemos desarrollar nuestra tarea en comunión con la confesión de la
iglesia y salir en defensa de ella cada vez que sea necesario. Nuestros
antepasados dieron forma a esa confesión por medio de las tres
confesiones generales (Credo Apostólico, Credo de Nicea y la Confesión
de Atanasio) y los tres formularios de unidad (Confesión Belga,
Catecismo de Heidelberg y Cánones de Dordrecht)». (Aprobado por el
Sínodo 1997, art. 1066.2.3)
Un credo
El siguiente Credo, resume en palabras actuales lo que nosotros como iglesias podamos también afirmar en los tiempos presentes.
Credo hispano
Creemos en Dios Padre todopoderoso,
creador de los cielos y de la tierra;
creador de los pueblos y las culturas;
creador de los idiomas y de las razas.
Creemos en Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor,
Dios hecho carne en un ser humano para todos los humanos;
Dios hecho carne en un momento para todas las edades;
Dios hecho carne en una cultura para todas las culturas;
Dios hecho carne en amor y gracia para toda a creación.
Creemos en el Espíritu Santo,
por quien Dios encarnado en Jesucristo
se hace presente en nuestro pueblo y nuestra cultura;
por quien el Dios creador de todo lo que existe
nos da poder para ser nuevas criaturas;
quien con sus infinitos dones, nos hace un solo pueblo:
el cuerpo de Jesucristo.
Creemos en la Iglesia,
que es universal porque es señal del reino venidero;
que es más fiel mientras más viste de colores;
donde todos los colores pintan un mismo paisaje;
donde todos los idiomas cantan una misma alabanza.
Creemos en el reino venidero, día de la gran fiesta,
cuando todos los colores de la creación
se unirán en un arco iris de armonía;
cuando todos los pueblos de la tierra
se unirán en un banquete de alegría;
cuando todas las lenguas del universo
se unirán en un coro de alabanza.
Y porque creemos, nos comprometemos
a creer por los que no creen,
a amar por los que no aman,
a soñar por los que no sueñan,
hasta que lo que esperamos se torne realidad.
Amén.
Autor: Justo González
Fuente: Himnario metodista Mil voces
Tomado de la Red de Liturgia del CLAI: www.selah.com.ar/red |
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Modificado el ( viernes, 22 de abril de 2005 )
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