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La Iglesia Reformada en la ciudad de Mar del Plata cumple 50 jóvenes años de vida el domingo 26 de junio.
El domingo 26 de junio de 1955, 24 personas reunidas en Asamblea, instituyen la Iglesia Reformada en Mar del Plata. Participaron del evento el Pastor Jerry Pott (un misionero de la Iglesia Cristiana Reformada de Estados Unidos de Norteamérica y en ese entonces pastor en Buenos Aires), el pastor Juan van der Velde (que fue el primer pastor "nacional" y que por ese entonces pastoreaba la iglesia en Tres Arroyos) y los ancianos Pedro Verkuyl y Juan Boonstra, de la Iglesia en Tres Arroyos. En el culto de institución se predicó en castellano ("brevemente", dice el acta) sobre el texto de Mateo 16:19. Y luego en holandés sobre 1º Pedro 2:5. Aquel acto fundante es lo que la comunidad reformada en Mar del Plata recordará y celebrará el próximo domingo 26 de junio, fecha que coincide exactamente con la de aquel domingo de hace 50 años. No es poco el tiempo transcurrido desde aquel momento en que hombres y mujeres de fe decidieran dar el paso decisivo para la formación de una comunidad de fe en aquella ciudad. Y tampoco es poco lo que ha pasado en este tiempo en la iglesia, en la ciudad, en el país. Sin embargo, en cada etapa la mano de Dios ha sabido sostener con fidelidad la obra, permitiendo que el Evangelio de Jesucristo pudiera seguir anunciándose. Si bien la iglesia no se encuentra en el lugar en que funcionó al ser instituida (la calle España, ver foto), su tarea continúa en la actual congregación "Arca de Noé", ubicada en uno de los barrios más empobrecidos de Mar del Plata. La comunidad reformada marplatense invita a ex miembros, miembros de otras iglesias reformadas del país, amigos y gente relacionada con la iglesia a ser parte del festejo de estas bodas de oro, que celebrarán con un culto de acción de gracias el domingo 26 de junio del corriente, en Alvarado 5755, desde las 18 horas. En el culto habrá tiempo para el recuerdo, para la gratitud, para el canto y la alabanza, para pedir perdón y para renovar fuerzas para seguir trabajando.
Como solían decir quienes nos precedieron en el camino de la fe: soli Deo gloria, solamente a Dios la glroia.
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