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Mujeres del mundo hablan del comercio justo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
martes, 27 de diciembre de 2005
Recientemente se celebró en Hong Kong, un encuentro de mujeres de diversas latitudes y organizaciones, para reflexionar sobre el comercio justo, en el marco de la justicia económica y la plenitud de vida sobre la tierra. Verónica Millenaar participó del encuentro, que predujo un documento que compartimos con todos ustedes. Fue traducido por Verónica.
Foro ecuménico de mujeres para un comercio que promueva la vida
12-14 Diciembre de 2005, Hong Kong
 
14 de dissemble de 2005
    
Mr. Pascal Lamy
Director General
Organización Mundial del Comercio
Ginebra
SUIZA
 
Estimado Sr. Lamy:
 
Somos setenta mujeres teólogas, pastoras, activistas, líderes ecuménicas y de iglesias, sociólogas, maestras, psicólogas, economistas políticas, jóvenes y estudiantes de distintas comunidades de fe y tradiciones; que representamos 27 países en Asia, África, Europa, América Latina, el Caribe, Norteamérica y la región del Pacífico. Nuestra identidad y mandato como cristianas nos llama a comprometernos fuertemente con la justicia social.
    
En respuesta a la 6ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), hemos venido a Hong Kong para reflexionar y denunciar las políticas injustas de la OMC. Durante estos cuatro días hemos críticamente analizado las implicaciones teológicas como también de género, de raza y de etnia de los Acuerdos sobre Agricultura (Agreement on Agriculture) y sobre el acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (General Agreement on Trade in Services) y hemos enumerado alternativas.
 
La crisis que enfrentan pequeños campesinos y trabajadores rurales es innegable.  Hoy en día, 2.5 billones de personas, la mayoría de ellas mujeres, dependen de la agricultura como fuente primaria de subsistencia. Los campesinos son discriminados, forzados a abandonar sus tierras, envenenados con pesticidas, y llevados a cometer suicidio. Es aberrante que en este mundo de abundancia, incontables niños mueres de hambre y de enfermedades relacionadas con la desnutrición. Hemos escuchado historias similares de Sudáfica, Pakistán y Uganda. Lejos de erradicar la pobreza, el Acuerdo sobre Agricultura es un acuerdo injusto usando excusas y discusiones privadas. El Marco en Modalidades, de Julio de 2004, no ha hecho nada para completar la Ronda de Doha para el Desarrollo.
 
Creemos fuertemente en holística visión de la vida donde el comercio ubique a las personas, comunidades y a la tierra en el centro. En agricultura, esto implica adoptar la noción de soberanía de los alimentos, responsabilidad de las corporaciones y transparencia, derechos sobre la tierra para las personas y el derecho de los gobiernos de usar políticas domésticas para proteger y mejorar la vida del pueblo. Primero y principal, debe asegurarse la igualdad para las mujeres y la justicia racial y étnica y de género. Sólo de esta manera puede haber verdadera justicia en el comercio agrícola.
 
La mercantilización y la liberalización de los servicios esenciales a manos privadas, particularmente a través de los Modos 1 y 3 de GATS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios), privan a los pobres, mayormente a mujeres, de sus necesidades básicas y derechos fundamentales como el agua, la salud y educación. Por el contrario, estos derechos humanos se han convertido en un privilegio de pocos. Hemos aprendido que en Bolivia y en muchos otros países la privatización del sistema del agua en consonancia con GATS y otras políticas neoliberales han hecho del agua que da vida un recurso inaccesible a muchos. Además, con la privatización de sistemas educacionales y su consecuencia dramática del incremento de cuotas escolares, muy pocas familias pueden enviar a sus niños, especialmente niñas, a la escuela y por lo tanto se promueve un vicioso círculo de la pobreza.
 
Creemos firmemente que los servicios que promuevan la vida deben estar habilitados para todas las personas, más allá de su posibilidad de pagarlos. Por esta razón, registramos nuestra fuerte oposición a GATS y afirmamos la responsabilidad primordial de los estados en promover bienestar social protegiendo los bienes y servicios públicos.
 
En general las políticas de la OMC han resultado en un desplazamiento y en una pérdida de la posibilidad de vivir, de obtener alimentos y seguridad sanitaria, especialmente entre los pobres y marginalizados. Estas políticas han violado la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación  de muchas naciones. Las economías tradicionales han sido erosionadas y las mujeres, como las encargadas de los cuidados de la familia y sus proveedoras, han sido forzadas a migrar de sus comunidades y países en búsqueda de empleo. Cerca de la mitad de los 192 millones de trabajadores migrantes son mujeres. Las consecuencias son la erosión de las estructuras sociales y la desintegración de familias y comunidades, llevando a una elevada tasa de criminalidad, violencia, abuso de drogas  y una incrementada vulnerabilidad al HIV y SIDA. Los migrantes en general no eligen dejasr sus países pero lo hacen para poder sobrevivir. Son heterogéneos: trabajadores forzados, personas traficadas, trabajadores indocumentados y refugiados. Muchas trabajadoras son empujadas al trabajo sexual. Todos los trabajadores migrantes son afectados por la discriminación y sufren abuso por parte del estado, empleadores y la sociedad en general.
 
Creemos que el Modo 4 de GATS no es una solución a la migración forzada porque mercantiliza a los seres humanos y no promueve los derechos de los trabajadores migrantes. Por lo tanto rechazamos el Modo 4 de GATS y llamamos a  los estados de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a que respeten las convenciones de la ONU.  Es urgente que todos los países ratifiquen e implementen la convención Internacional  sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y Miembros de sus Familias (convención de la ONU), para poder asegurar que los derechos de los migrantes son también los derechos humanos.
 
Llevados por le ideología del mercado y de las ganancias a toda costa, las medidas de la OMC sobre el comercio disminuyen el espacio democrático que llevan a un incremento del comercio desigual y aumentan las disparidades sociales. Los contratos de mercado se imponen por sobre los contratos sociales y los intereses de las corporaciones son trasladados a leyes internacionales que han devenido absolutamente contrarios a los derechos humanos. Por lo tanto, la OMC niega la plenitud de vida para todos; niega el pacto teológico de las personas, comunidades y la tierra, sirviendo por lo contrario a los intereses de los capitales trasnacionales y las corporaciones.
 
Como mujeres de fe, creemos que Dios ha creado a todos los humanos con dignidad, respeto e igualdad. Sostenemos el principio de un comercio que promueva la vida, que está en armonía con la justicia social,  el empoderamiento de las personas y el respeto a la diversidad de las comunidades globales. Por lo tanto, rechazamos firmemente a la OMC y al sistema de comercio que el neoliberalismo promociona.
 
Organizaciones participantes:
 
World Council of Churches
Christian Conference of Asia
Hong Kong Christian Institute
Hong Kong Women’s Christian Council
World Alliance of Reformed Churches
Lutheran World Federation
Ecumenical Advocacy Alliance
World YWCA
World Student Christian Federation – Asia Pacific
Association of Christian Institutes for Social Concern in Asia
Federation of Swiss Protestant Churches
International Gender and Trade Network

 
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