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Declaración sobre la tierra |
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Escrito por Administrator
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domingo, 30 de marzo de 2008 |
En medio del conflicto desatado entre el sector rural y el gobierno, las Iglesias Reformadas apelan al diálogo de partes. A partir de la Palabra de Dios destacan que hay que reconocer que la tierra es del Señor (Éxodo 9:29) y que lo que produce debe ser usado en beneficio del conjunto de la población. Al gobierno le reclama ejercer su función con justicia y responsabilidad.
“…para que sepas que la tierra es del Señor” (Éxodo 9:29)
DECLARACION PASTORAL SOBRE UN TEMA SIEMPRE VIGENTE
Cuando el Dios en quien creemos hace el mundo que habitamos, deposita en el ser humano la responsabilidad de dominar la tierra, en el sentido de administrar en justicia sus bienes y garantizar el alimento necesario para cada persona.
El justo uso de la tierra es una constante en la tradición bíblica y hay leyes específicas sobre su cuidado e incluso sobre su posesión. Esto es así porque para el pueblo de Israel la tierra tenía un valor sagrado: porque había sido creada por Dios y porque les había sido dada por Dios.
Desde nuestra tradición evangélica y reformada, también creemos y afirmamos que la tierra y lo que ella produce son bendiciones de Dios, cuya finalidad última es sostener la vida. La vida de quien la trabaja con sacrificio y esfuerzo. Y la vida de quien espera y necesita sus frutos. Quien la trabaja tiene derecho a comerciar con los bienes que produce, entendiendo el comercio como el lugar donde se hace posible la solidaridad y la comunión entre las personas. Cuando el comercio se aparta de esta meta, fácilmente se desvirtúa, haciendo que las relaciones económicas deriven en grandes injusticias.
Desde la Mesa de las Iglesias Reformadas en Argentina invitamos a quienes tienen hoy el privilegio de trabajar la tierra y beneficiarse con su producto, a velar por sus intereses personales con toda convicción, porque es su derecho. Pero les pedimos que lo hagan sin desconocer que la tierra es de Dios y que su finalidad es ser instrumento de bendición para el conjunto.
Por otro lado, citando al gran reformador de Ginebra, siempre preocupado por lo que es justo a los ojos de Dios, afirmamos que el Estado debe “hacernos vivir con toda justicia, según lo exige la convivencia de los hombres durante todo el tiempo que hemos de vivir entre ellos, instruirnos en una justicia social, ponernos de acuerdo los unos con los otros, mantener y conservar la paz y tranquilidad comunes” (Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, IV, xx, 2)
En este sentido, apelamos a que las autoridades, en todos los niveles, trabajen por el diálogo y la búsqueda de acuerdos razonables entre todos los sectores del entramado social. Es el único camino para construir una sociedad que pueda vivir en armonía, en paz y con justicia.
A nuestras comunidades, muchas de ellas vinculadas al sector agropecuario, les pedimos que creen espacios de reflexión, de diálogo y de oración para ayudar a viabilizar caminos que permitan la concordia, en justicia y paz, para todas las personas que habitamos esta tierra generosa, que Dios en su gracia nos ha dado.
La tierra es de Dios. Damos gracias por ella y por sus frutos. Damos gracias por quienes la trabajan y comparten lo que produce. Y queremos seguir dando gracias por el pan de cada día en las mesas de cada argentino y argentina. La posibilidad de hacerlo depende de que no desconozcamos las responsabilidades que a cada quien nos toca en la construcción de un país justo y equilibrado.
Por la Mesa de las Iglesias Reformadas en Argentina.
Sra. Gabriela Mulder Dr. Gustavo García Escardó Vicepresidenta Secretario
Sr. Víctor Villordo Sra. Graciela van den Heuvel Vocal Vocal
Sr. Eduardo Olthoff Pastor Gerardo Oberman Vocal Responsable Área Proyectos
Sra. Susana Luiten Tesorera Sinodal
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Modificado el ( domingo, 30 de marzo de 2008 )
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